El pasaje enseña que el Salmo 23 describe el pastoreo continuo de Jehová Jesús: Él provee, protege y preserva, de modo que “nada me falta” no significa ausencia de pruebas, sino la certeza de que nunca faltará lo necesario y verdaderamente bueno. Al exponer los versículos dos y tres, subraya que lo primero que el Pastor da no es “comida” sino reposo: verdes pastos y aguas de reposo como un oasis seguro donde Él hace descansar y conduce, trayendo sombra, refrigerio y paz. Aplicado al alma, solo Cristo da descanso real por su sangre, venciendo culpa y ansiedad; por eso se llama a usar los medios de gracia (Palabra, oración, meditación) y a no buscar paz en personas o circunstancias, sino en el Buen Pastor, invitando también al incrédulo a venir a Él para hallar descanso duradero.
La provisión del Pastor

