Jehová es mi Pastor
El sermón enseña que la serenidad del Salmo 23 (“Jehová es mi pastor; nada me faltará”) solo nace de una relación viva con el Dios del pacto —Jehová, el “Yo soy”— que en Cristo guía, nutre, restaura, guarda y sostiene a sus ovejas aun en aflicción y ante la muerte; pero también advierte que ese consuelo no pertenece a cualquiera, sino a quienes por gracia oyen su voz, se someten a su gobierno y le siguen con obediencia, de modo que el llamado final es a examinar el corazón, abandonar el autoengaño y venir a Cristo para ser perdonado, limpiado y transformado.

