El Señor restaura mi alma
Este mensaje muestra que el Salmo veintitrés no solo consuela, sino que revela el pastoreo activo de Jehová Jesús: Él da descanso, guía y también restaura el alma cuando el creyente se desvía en lo interno y se enfría espiritualmente. Por eso se nos llama a velar y guardar el corazón, porque el desvío comienza dentro antes de hacerse visible. La restauración no nace del esfuerzo humano, sino de Cristo mismo, quien busca a su oveja, la disciplina con amor, hiere la conciencia por su Palabra y la lleva a confesar y volver, como David lo experimentó por medio de Natán y el clamor del Salmo cincuenta y uno.

