El Buen Pastor
Este mensaje presenta el Salmo 23 como alimento indispensable para el alma y muestra que su consuelo descansa en Cristo: el Buen Pastor que muere, el Gran Pastor que vive para pastorear y el Príncipe de los pastores que reina en gloria. A la vez, advierte que el Salmo 23 no pertenece a cualquiera, sino a quienes entran por la “puerta” del Salmo 22, humillados ante el Cristo crucificado, y llama a examinar el corazón a la luz de la Ley de Dios y correr a Jesús como único Salvador. Solo así se conoce una paz real —no fabricada por recursos humanos— y se puede confesar con verdad: “Jehová es mi pastor… y aun en la muerte no temeré.”

