Por Amor de Su Nombre
En este mensaje sobre el Salmo 23 se destaca que David no habla como un pastor idealista, sino como una oveja madura que, tras una vida probada, puede confesar con convicción: “Jehová es mi pastor”. El sermón sitúa la metáfora en su trasfondo bíblico y subraya que el pastoreo de Dios no gira alrededor del hombre, sino de la gloria de su nombre. Por eso plantea una pregunta decisiva: ¿buscamos a Dios para cumplir nuestros deseos o para honrarle? El llamado es a arrepentirse del yoísmo, cultivar una ambición santa de agradar a Dios en todo y examinar seriamente si realmente somos ovejas del Buen Pastor.

